Quieres ser la mujer que no sobrepiensa. Pero sigues sobrepensando.

Mentoría de salud mental para ver los cambios que quieres sin tanto enredo mental.

Llévame a la mentoría

2 sesiones + Voxer diario    ·    Psicóloga    ·    13 años de experiencia    ·    Directas al grano    ·    Esto no es terapia

Hace 10 años me diagnosticaron algo que parecía letal.

Estaba al otro lado del escritorio blanco, sala con luces frías golpeándome en la retina, el médico hablándome, yo mirándole a la cara, sin verle en realidad.

Mi cabeza estaba en otro lado. Pensando que 3 meses y caput.

Pecho encogido, estómago en la garganta.

Las dos semanas de espera que vinieron después, que se me antojaron como un año entero, me dieron para mucha reflexión.

Quería cambios en mi vida.

Eso lo concluí sin duda alguna.

Y tal vez pienses que a la vuelta de mis resultados esa vivencia que me sacudió entera fue motivo para cambiar.

(Los resultados al final no fueron tan malos, gracias a Dios).

Vale, pues NO lo fue.

Seguí bastantes años metida en la misma dinámica, con una pareja que no me pegaba ni con cola, en una ciudad que odiaba, haciendo 0 deporte, sin atreverme a hacer algo más con mi negocio que dar sesiones de terapia.

Porque querer algo muy fuertemente o tener un pedazo de insight que casi parece una iluminación no es suficiente para cambiar.

No fue hasta años más tarde cuando ejecuté todos esos cambios, que se fueron encadenando uno tras otro en efecto dominó.

El truco no fue más perseverancia ni hacer ninguna afirmación, sino deshacer el nudo de mi mente que me mantenía en el mismo lugar.

Me decía, casi sin darme cuenta: «no estás tan mal», «tienes que tener más aguante»,  «tú no sabes»,»el momento ya llegará».

Y no sé qué es lo que te dirá a ti la tuya.

Lo que sí que sé es que algo te está diciendo que te mantiene en el lugar en el que estás.

Que por algo aún no has conseguido tus objetivos y tus propósitos de año son algo bonito que escribiste y ahora andan perdidos en un cajón.

Esto aplica tanto a que te comprometas DE VERDAD con tu emprendimiento, a que hagas ese viaje sola o a que dejes de tener ansiedad o la cabeza como un bombo desde antes de poner un pie en el suelo por las mañanas.

Repito: los cambios no se dan por desearlos.

Se dan cuando rompes el engranaje de lo que no te permite avanzar.

Te enseño a hacerlo en esta mentoría.

Y lo hacemos así:

Primero leo tu patrón mental.

No es casualidad que una vez te has metido en la cama y estás lista para dormir, tu cabeza se ponga en modo lluvia de meteoros de lo que te falta por hacer o lo que hiciste mal ayer, lo que te deja con la pila baja para que al día siguiente te enfoques en un proyecto que te entusiasma.

Y que día a día, sin darte cuenta, dejas de alimentar.

O que tu mente te repita «no te van a dar ese trabajo a ti» hasta el agobio.

Tampoco es nada random que tu cabeza te suelte un «tú no puedes» con una puntería asombrosa, justo el día que ibas a lanzar algo nuevo o a apuntarte a clases de bajo.

Hay un orden en el que esto te pasa. Un patrón. Y por supuesto una forma de romperlo y cortar el ciclo de crítica, drama y sobrepensar.

Porque te voy a decir algo: No estás a merced de lo que a tu cabeza le apetezca decirte.

Tienes muchísima más agencia que eso. Sólo necesitas conocer y cambiar tu patrón particular:

Qué es lo que te dispara, te mantiene hablándote así hasta que la cosa termina por puro agotamiento sin que seas tú la que ponga el punto y final.

Eso es lo que me he pasado miles de horas haciendo como psicóloga durante 13 años van ya:

Descifrando y cambiando códigos mentales.

Y que primero hice conmigo misma estando cientos de horas en la silla opuesta como paciente (trece años en terapia estuve).

Entonces con todo esto saqué un método con el que enseñarte a cómo leerte tú y qué botones pulsar para que tu mente te deje de agobiar.

Y así funcionar dentro de tu cabeza distinto, sin tanta autocrítica ni análisis-parálisis, que es el preludio de que puedas accionar como mujer que quieres y puedes ser.

Una mujer que ve y hace crecer sus dones.

Que no se pierde en el ruido mental.

Que para de manera efectiva pensamientos que no le ayudan, como «eres tonta» o «es que no caes bien».

Y así comienza a despejar lo necesario para dar el siguiente paso, que es este:

Activar una productividad calmada.

Productividad no es que te pongas ahí a contestar emails como una psicópata para ganarte la buena mirada del jefe y que enmarquen tu cara en la oficina como «empleada del mes».

Sino que obtengas los resultados de manera tangible que tú quieres ver.

Que si quieres hacer deporte de verdad lo hagas y no que estés apuntada al gimnasio en modo solidaridad con su fundador.

O que si quieres acabar ese proyecto encuentres la manera de hacerlo de una vez, para conseguir arrancar tu emprendimiento o correr esa media maratón mientras ves a tus peques crecer.

La realidad de por qué no lo has conseguido ya no es porque «tú no puedas» o eso que deseas «es demasiado para ti».

Tampoco porque «no tengas tiempo».

Que tú te sabes organizar.

Sino porque tu cerebro todavía depende demasiado de la dopamina para accionar.

La cosa va así:

  • Cuando tienes proyecto nuevo, todo es emoción.
  • Lo haces durante unos días, unas semanas como mucho.
  • Luego la dopamina en tu cerebro comienza a decaer (es lo que pasa en tu cerebro y en el mío cuando ya no hay novedad).
  • Empiezas a procrastinar, a poner otras cosas por delante, y al final vuelves justo al punto antes de arrancar.

Te voy a decir algo: ser consistente en algo nuevo al principio incomoda.

Le supone a tu cerebro cambiar (literalmente tienes que generar otra ruta neuronal).

Y si no tienes los trucos necesarios para mantenerte enfocada, lo más normal es abandonar.

Eso no te pasa porque seas vaga, o porque no te sepas comprometer.

Sino porque no has encontrado el sistema para ser consistente, para que accionar y mantenerte en esa acción consistente no dependa de la dopamina inicial.

Eso es lo que te doy en la mentoría.

El sistema para que seas consistente, no dependas de dopamina y saltes por encima a lo que tu cabeza te va a decir para que dejes de accionar.

Que aplica tanto a que no abandones tu emprendimiento como a que dejes de levantarte cada mañana con ansiedad.

Para  conseguir esto voy a ser muy directa para que construyas esto:

Que generes tu propio sistema de regulación. Y seguramente no es lo que piensas.

Tu sistema nervioso es el eje central de todo lo anterior.

Si no estás regulada poca cosa va a cambiar.

Que regulada no quiere decir que te sientas como Buda en flor de loto.

Sino que le des a tu cuerpo la sensación de anclaje y de seguridad.

Que no vayas con un cohete en el culo todo el día.

Ni osciles entre hiper e hipoactividad.

Encontrando tu manera de regularte natural (esto te lo cuento más abajo), conseguimos lo siguiente:

  • Que te pongas en plan «tengo que hacer, hacer y hacer» y entras en modo presionante y desorganizado, en el que no sabes priorizar y te lleva de tener 3 días con energía a 5 con bajón.
  • Que caigas en estancamiento en accionar cosas que te importan de verdad y que no llegue el fin de semana, momento perfecto para seguir escribiendo, y te digas «ay, no pasa nada, mejor me pongo a descansar».

Porque la productividad que necesitas para el cambio no se impone. Se descifra. A través de tu regulación.

Y para eso también vamos a trabajar lo que tu sistema nervioso necesita:

Para que estés regulada y puedas sostener.

Pero para eso no te voy a decir que respires. Al menos no de entrada.

Que yo por ejemplo me regulo matando zombies en la switch.

Y de niña me relajaba muchísimo usar un ordenador que no tenía ni Windows instalado. Sin internet, tecleando distintos códigos descubrí cómo funcionaba por dentro y a qué programas podía acceder.

Te cuento esto porque es literalmente mi manera de trabajar: no voy a darte la técnica que toca según tal manual de psicología de 2000 páginas.

Voy a ir a por lo que a ti te funciona y regula de manera natural, que muchas veces ya lo estás haciendo en formato micro, sin saber que es justo eso lo que te sostiene.

En la mentoría identificamos qué acciones de regulación son esas y darles el espacio que necesitan en tu rutina, sin que tengas que invertir dos horas diarias para notar que te bajan los nervios un 5%.

Para que ocurra también entramos por la puerta de atrás.

Lo que quiere decir en tu mente inconsciente.

Ahí también vamos a navegar, descubriendo cuáles son las creencias limitantes que tienes de fondo que no te están permitiendo estar en el sitio en el que te gustaría estar.

Porque si no las tuvieras probablemente ya te habrías comprado el terreno o estarías viajando a diferentes países con tus peques sin tanto decirte «todavía no».

Y ni qué decir del lugar en el que estaría tu emprendimiento.

Esas creencias ahí están.

Como esa piedra en el zapato que no puedes ver, pero sí que puedes notar. Y lo notas en sus efectos:

Cuando después de decirte «a partir de ahora sí» vuelves a dejar colgado tu emprendimiento desapareciendo por completo de stories después de 10 días seguidos de publicar.

Que te deja sintiéndote fracasada e infantil.

O como cuando te dices que mereces ser feliz pero no mueves ni un centímetro lo que haces en tu rutina actual.

Con las creencias inconscientes pasa una cosa curiosa. Es como cuando ves la suciedad en esa esquina de la cocina: una vez la has visto, ya no la puedes dejar de ver.

Y entonces no te queda más remedio que limpiarla.

Porque ves realmente lo molesta que es y lo mucho que te está fastidiando.

Yo te saco estas creencias para eliminarlas y que seas tú, y no ellas, quién decida cómo quieres funcionar.

Es para eso que en el transcurso de nuestros 15 días juntas te haré una hipnosis personalizada para ti:

Para que mientras le vamos dando por el front-end, la hipnosis vaya haciendo su trabajo sola, por tu back-end.

Y eso sí, esto es importante:

Esto no es terapia. Aquí te digo qué hacer.

No vamos a bucear en tus traumas del pasado.

No me vas a tener que contar tu biografía entera.

Vamos a ver el lugar exacto en el que estás, qué es lo que te separa de quién quieres ser y lo que quieres conseguir, y ponemos en marcha lo que realmente mueve la aguja.

Así ves el cambio que quieres tener.

Para que REALMENTE tu cabeza deje de aturullarte antes de poner un pie en el suelo cada mañana.

Para que vayas a esa tienda de decoración de una vez.

No estás donde quieres NO porque te falte voluntad. Sino porque te falta el paso a paso a seguir. Te lo doy en la mentoría.

Cómo son mis mentorías.

2 Sesiones de 45 minutos

No hace falta que me cuentes toda tu vida desde que recuerdas y que te quedes hecha un trapo una semana después. En 45 minutos veo cual es el bloqueo predominante y qué patrón lo está sosteniendo. Luego, por Voxer, lo limpiamos accionando. Y en la sesión final cerramos el trabajo.

Voxer de lunes a sábado durante 15 días

Es una app de voz y texto, como un whatsapp pero exclusivo y que tiene versión gratuita. Ahí te guío diariamente en lo que necesitas hacer. Tú me cuentas, yo te muestro el camino. El día que se tuerce, se resuelve ese día.

Hipnosis personalizada

Así no solo trabajamos el front-end de lo que pasa sino también el backend, lo que está detrás. La hipnosis trabaja como un barrendero: se mete en tu inconsciente y limpia lo que no te permite avanzar, mientras tú haces las acciones necesarias para generar tracción. Con la hipnosis el cambio se acelera.

Sin abrir 200 cosas sin cerrar ninguna.

Sólo profundizamos en lo que sé que voy a poder cerrar contigo después en condiciones y que vea que tiene un impacto claro en romper tu bloqueo principal ahora.

Esto les ha pasado a otras mentorizadas.

Una tardaba cuatro horas en escribir un correo de ventas. Cuatro. Si tenía que grabar algo, se hacía guiones larguísimos con una voz dentro criticándole todo. Terminó grabando la última parte de su curso hablando directamente a cámara, sin papel, en diez minutos por vídeo.

Otra llegó tan metida en un asunto traumático que pensé que quince días no iban a llegar ni de broma. Pasado ese tiempo había hecho un trabajo de integración que yo esperaba en meses. Le grabé una hipnosis personalizada y a la segunda escucha ya notaba un avance que ni ella se esperaba.

Otra tenía la voz crítica a todo volumen y le salió la oportunidad de presentarse a una plaza en la universidad. «Es que no voy a poder, es que la otra vez lo pasé fatal». Se presentó, sacó la plaza, y no acabó tres semanas después desregulada y con ganas de dejarlo todo.

Y esto es lo que te llevas tú.

  • Diferentes formas de lograr sentirte segura de ti misma en las que probablemente nunca hayas pensado.
  • Diferentes formas de incrementar tu autoestima poco habladas en psicología convencional que te permitirán tomar acciones de manera rápida, centrada y alineada a ti.
  • Una forma curiosa de convertir el miedo que tienes a hacer algo en acción sin desrregulación.
  • Una forma de cortar el pensamiento que te critica hasta el agotamiento que no me enseñaron en la carrera de psicología y es el único que funciona de verdad.
  • Qué tienes que identificar primero para que recuperar la calma en un día caótico para que deje de sentirse como apagar un incendio con un vaso de agua.
  • Una forma de cortar el diálogo mental castigador, el que te dice que no vales o eres lo peor, que aprendí trabajando con cientos de pacientes, no en ningún manual de psicología.
  • Qué hacer si llevas meses intentando dejar de sobrepensar y no funciona… y cómo darle la vuelta con una práctica totalmente contraintuitiva.
  • Lo que jamás debes hacer contigo misma nada más notar que tu cabeza se está poniendo pesada. Muy posiblemente lo estés haciendo.
  • Estrategia real para evitar el error de tener momentos de hiperproductividad seguidos de bajonazos de energía a la hora de vender tu servicio o limpiar tu casa.
  • Solucionar la principal razón por la cual fracasan todas las estrategias de productividad para mujeres sensibles.
  • La mejor forma de pensar estratégicamente sin quedarte pegada y otras cuantas que casi nadie aplica y que son eficientes para darte una respuesta que no viene desde miedo, ni desde la desesperación.
  • Qué hacer exactamente si no puedes parar de pensar en un comentario que hizo otra persona. Que sabes que no te estás sirviendo, no te estás haciendo ningún bien. Y cómo volcar esa situación con una idea totalmente contraintuitiva.
  • El diagnóstico específico de tu sistema nervioso que sale de tu biología animal y que te indica cómo te necesitas regular para ser eficiente.
  • Qué hacer para que dejar de sobrepensar se traduzca en la tarea concreta hecha, no solo en menos ruido mental»

¿Esta mentoría es para todo el mundo? No. Funciono especialmente bien si:

  • Ya te has ocupado de tu salud mental, incluso has hecho terapia, y sientes que estás en disposición de desbloquearte y avanzar. No hace falta que lleves diez años, pero sí que no partas de cero.
  • Sabes que avanzas rápido en cuanto te quitan la piedra de encima, y tienes esa sensación de bloqueo específico que nadie está viendo.
  • Siempre te han dicho que eras rara o muy sensible, y llevas toda la vida modulando esas facetas para que no te excluyan.
  • Quieres que te vean y te acompañen, pero quieres también accionar.
  • Tienes tu parte espiritual, o tu parte friki, o las dos, y no quieres tener que ocultarla por «poco científica».

Mentoría para alcanzar tus metas sin sobrepensar.

Quince días. Dos sesiones.

Y yo al otro lado cada día.

500€

Pago único

Cuestionario de acceso inmediato tras la compra, donde aclaras dónde estás y qué quieres conseguir
2 sesiones de 45 minutos conmigo
Hipnosis personalizada
Voxer (app de voz y texto) 1:1 durante 15 días, hasta 15 minutos al día.

Llévame a la mentoría

250€ x 2 pagos

Pago fraccionado en dos meses

Cuestionario de acceso inmediato tras la compra, donde aclaras dónde estás y qué quieres conseguir
2 sesiones de 45 minutos conmigo
Hipnosis personalizada
Voxer (app de voz y texto) 1:1 durante 15 días, hasta 15 minutos al día.

Llévame a la mentoría

Mi madre me hizo llorar.

Antes de que te vayas déjame contarte algo:

Cuando tenía 5 años mi madre me hizo llorar.

No fue adrede, me puso una película de dibujos en la que, al final, moría una ballena.

Semejante cirio monté.

Me daba muchísima pena la ballena.

Horas estuve llorando, según dice mi madre.

Esto para decirte que algo que me caracteriza es mi tremenda sensibilidad.

Que hasta lloro cuando me cuentan avances las mentorizadas, cosa que pasa de manera habitual.

Entonces yo pensaba que ser sensible era ser frágil.

Que lo que los demás podían, y yo no.

Eso es mentira.

Lo que pasaba es que no había encontrado el método para avanzar sin sentir que colapsaba.

Para mantenerme enfocada en mi objetivo, aunque fuese retador.

Ahora puedo decir que cuando pongo el foco lo consigo.

No por cabezonería, ni con desesperación.

Sino llevándome por el paso a paso para subir de nivel sin petar.

Para darme permiso y esquivar cuando mi cabeza me dice que no voy a poder.

Te guío a que consigas lo tuyo en la mentoría.

13 años de experiencia y miles de horas con pacientes es lo que llevo detrás.

 

Vale, la quiero

Estoy en terapia, ¿esto va a afectar a mi proceso?

Sí, para bien: la mentoría acelera resultados tanto en los temas que trabajas en terapia como en resultados tangibles en tu rutina diaria y en cómo te sientes.

¿Puedo comprar la mentoría y hacerla en 3 meses?

No. Desde la compra puedes hacer la mentoría en el plazo de un mes y medio, pasado este tiempo se pierde el derecho a realizarla y no hay devolución del importe. Esto cuida tu compromiso contigo y tu proceso.

¿Hay reembolsos?

No, por ninguna razón.

¿Me garantizas resultados en estos 15 días?

Todas mis mentorizadas tienen resultados en este plazo (incluso antes). Pero el éxito depende de que tú acciones lo que hablamos. Sin acción no hay cambio, por lo tanto yo te doy la guía y corre de tu cuenta el accionar lo propuesto. Si te encallas revisamos qué está pasando para desbloquearte, pero en ningún caso la mentoría va a funcionar si te colocas en un rol pasivo. Nada diferente a cualquier otra cosa que quieras conseguir.