Verás, no todos los cerebros son iguales, hay algunos que son más perceptivos, que tamizan menos la información que les llega tanto de ellas mismas como de los sonidos, las imágenes y las sensaciones de lo que hay en el mundo.
Entonces pasa que una moto se siente como un trueno en tus oídos, una luz fuerte hace que te duela la cabeza o una emoción intensa hace que sientas que se tambalea el suelo bajo tus pies.
Esto no es un defecto ni un error de sistema.
Es sencillamente una configuración cerebral distinta que necesita una manera diferente de regularse, porque no suele servir aquí lo típico para volver a sentir que tienes el control de lo que ocurre en tu cuerpo.
Sin embargo puede que tu caso sea que te están poniendo de los nervios las voces del andén del metro porque tienes ansiedad. Y claro, estando sobreactivada ya bastante tienes como para sostener más.
Entonces cuando no lo distingues puedes ponerte a tratar de estar «calmada» cuando en realidad tus sensibilidades están saturadas y eso no te sirve mucho porque en realidad no estás nerviosa y no necesitas calma, sino que necesitas saber qué darle a esa sensibilidad que ya tiene el vaso lleno.
Y si tienes ansiedad pero te pones en plan «me voy a aislar un poquito» o procurar «no tener más emociones intensas hoy» en realidad no le sumas cosas a tu sistema nervioso pero lo dejas en estado de supervivencia, que es lo que pasa cuando tienes ansiedad, y desde ahí puedes sentirte emocionalmente neutra o irritable incluso aunque te regales ir a un spa, porque primero necesitas bajar revoluciones para volver a estar receptiva a algo más.
Entonces no diferenciarlo hace que andes yendo a tientas al tratar de volver a sentirte serena, lo que perpetúa la sensación de «no poder con nada más».
Y eso tiene sus consecuencias:
- Estás irritable.
- No piensas claro.
- Y lo peor de todo, piensas que tienes «un problema» porque parece que nada de lo que haces te ayuda de verdad.
Pero la realidad es que lo que te falta es un sistema apropiado para regular lo que verdaderamente te está pasando.
Eso es lo que consigues diferenciar con el test.
De esta manera vas directa a lo que necesitas para no continuar crispada, lo que te permite tener tu energía de tu lado, dejar de sentirte a flor de piel a cada rato y poner foco a lo que de verdad te va a ayudar para que puedas ir al trabajo o al supermercado sin sentir que todo te sobrepasa.
Para que no solo puedas hacer tu vida normal, sino que te muevas hacia tus ilusiones y sueños porque limpias a tu sistema nervioso de la sobrecarga que está teniendo de la manera en que le va a funcionar.
Y un sistema nervioso limpio y regulado es la base sobre la que puedes seguir construyendo tu vida no-tan-convencional.